El Diseño en España

A todos los profesionales del diseño –de cualquier parte del mundo– nos afecta cómo los gobiernos que rigen los territorios en los que trabajamos entienden el diseño. Aunque nuestra trayectoria no esté enfocada al ámbito público y desarrollemos proyectos para corporaciones privadas, el apoyo o no de los gobiernos nos afecta. El motivo es que un país que no apuesta por el diseño, tampoco apuesta por la innovación y la creatividad lo que implica un bajo y lento progreso.

La creatividad y la innovación han sido los motores que, históricamente, nos han hecho mejorar, crecer y cambiar. El trabajo de los grandes pensadores e investigadores son los que abren las puertas del futuro pero esto sólo puede ocurrir cuando su trabajo es apoyado por las grandes instituciones. De ahí, que sea tan importante el apoyo de los gobiernos al diseño, a la imaginación, al talento creativo y a la innovación.

Al igual que ocurre con otros sectores, el diseño no capta la atención de los sucesivos gobiernos y esto repercute en pocas ayudas y en ninguna repercusión social –a pesar de la labor social que desempeña–. En Aranda esta cuestión nos preocupa y nos lleva a plantear este post como una reflexión sobre la situación del diseño en España a día de hoy.

Del Premio Nacional de Innovación y Diseño a la nada.

Desde 1987 el Ministerio de Economía, Industria y Competitividad entrega cada año el Premio Nacional de Innovación y de Diseño. Tal y como se explica en sus bases este es “el más alto galardón que se otorga en España como reconocimiento a empresas y profesionales que han destacado por su trayectoria excelente y ejemplar en unos casos en el campo del diseño y en otros en el de la innovación.”

Aparentemente, este Premio significa una apuesta del gobierno por la competitividad a través del diseño, lo que afecta de forma directa al crecimiento económico del país. Desde su primera edición son muchos los premiados y, solo por destacar a alguno de ellos, podemos citar a Miquel Milà, André Ricard, Òscar Tusquets, Yves Zimmermann, Mario Eskenazi, Isidro Ferrer, Carlos Rolando, Pati Nuñez, Óscar Mariné, Roca, Alberto Corazón, Vinçon y Mario Ruiz.

Otros profesionales, empresas e iniciativas relacionadas con el diseño (gráfico e industrial) también han sido distinguidos con el Premio y, lo que todos ellos tienen en común, es una trayectoria sólida en la que han desarrollado proyectos de gran repercusión. Proyectos que, por su utilidad y por sus aportaciones estéticas, industriales o creativas, han marcado un hito en nuestra cultura.

Miguel Milá

Miguel Milá fue uno de los primeros en recibir el Premio Nacional de Diseño. Su lámpara “Cesta” forma parte de nuestra historia  porque, aún hoy, es un objeto reconocido que sigue produciendo Santa & Cole. El reconocimiento a la obra de Milá con este galardón, es también un reconocimiento a su trayectoria, a sus aportaciones técnicas y estéticas y a la industria que, en su conjunto, forma el mecanismo necesario para que un diseño como este nazca y sobreviva.

Si bien estamos de acuerdo en la importancia de este Premio, también nos preguntamos por qué es el único en su especie con apoyo del Ministerio de Economía, Industria y Competitividad o por qué, más allá del día de su entrega, el gobierno no se pronuncia sobre el diseño, ya sea mostrando un apoyo continuo al sector o bien, gestionando iniciativas gubernamentales para ayudarlo a crecer. Es como si, del Premio Nacional de Innovación y Diseño, pasáramos a la nada.

Además, queremos recordar en este i>post/i> que este Premio no se convocó en el año 2009 y que en el año 2014 se convocó gracias a la presión ejercida por a READ (Red Española de Asociaciones de Diseño) ya que el Ministerio, sin previo aviso y sin motivos aparentes, suspendió la convocatoria. Este detalle es importante para poder valorar toda la historia del Premio Nacional de Innovación y Diseño que parece forzado a sobrevivir y no a vivir de manera natural.

¿Necesitamos una política nacional de diseño?

En contra de los que ocurre en otros países, ninguno de los sucesivos gobiernos que hemos tenido ha apoyado claramente el diseño a pesar de ser, como explicábamos al principio de este artículo, un sector que mejora la competitividad nacional y que genera sustanciosos ingresos –en 2005 se calculaba que los ingresos de este sector profesional superaron los 800 millones de euros–.

Sin embargo, y más allá de los motivos económicos, potenciar el diseño es un gesto fundamental para fomentar la cultura que, como todos sabemos, es el valor más importante de un territorio porque atesora su historia. Pero, aún así, y ni con un argumento tan fuerte como este, ninguno de nuestros gobiernos ha hecho una apuesta firme y pública por el diseño. Como consecuencia, los diseñadores sentimos cierto abandono y tenemos la sensación de que existe un profundo desconocimiento de nuestra actividad.

Esto ha llevado a muchos diseñadores a preguntarse qué ocurriría si se acordara una política nacional de diseño. Para muchos, esta decisión implicaría una mejora respecto a la situación actual porque obligaría que se adoptaran medidas y rutas de acción para potenciar el diseño y toda la industria que conlleva. Pero, para otros tantos, una política nacional de diseño nos parece una utopía irrealizable a día de hoy, justamente por la falta de conocimiento de las instituciones gubernamentales.

Contra poca información, mucha acción.

Analizando casos de las políticas de otros países frente al diseño, nos damos cuenta del desamparo que ha vivido el diseño en España desde siempre. No podemos cambiar la historia y sólo podemos mejorar el futuro pero, siendo realistas, entendemos que no es fácil cambiar la actitud hacia el diseño de un día para otro.

Creemos que el principal motivo por el que desde el Ministerio de Economía, Industria y Competitividad no se potencia el diseño es por su desconocimiento generalizado del sector. Si, es así, o si al menos este es uno de los motivos, en Aranda creemos que debemos unirnos y entablar diálogos con las instituciones y con la sociedad para ser percibidos como lo que en verdad somos: una fuente creativa y creadora, con un inmenso potencial que genera avances y ayuda a fortalecer el desarrollo del país.

Sabemos que el tema que tratamos en este post es complejo y que tiene muchos ángulos desde el que analizarlo, pero deseamos promover el debate y el optimismo porque amamos el diseño y queremos un mejor futuro para él en este país.